Estoy despierto, y lleno de agujetas.

Dolorido por todo el cuerpo, aún así supongo la testosterona en mi sangre me ayuda a tener energías todavía, ¿y como me doy cuenta de ello? quisiera ponerme a hacer lagartijas un rato o luchar con alguien jajaja. Debería estar dormido… pero no, estoy tomando mi batido de fresas y viendo algo de televisión.

Es viernes, así que quizá, sólo quizá, me quede despierto unas cuantas horas más, viendo alguna que otra película o escuchando música, no sé, en el peor de los casos jugando algo en mi celular. Pero no tengo sueño.

Mañana, por otro lado, toca ir al gym temprano, a darle un rato a la espalda y a los biceps. También pretendo ir al super a comprar la despensa, mi comida y frutas varias, verduras y algo de pasta y arroz. De veras que hoy día el dinero no rinde, pero prefiero gastarme todo lo que gano en mi comida, que es para lo que vivo, comer. Maldita inflación..

A lo largo de la semana me he ido adaptando a la rutina, y el dolor muscular me indica que está realmente funcionando. Es un dolor soportable (nunca he llegado a tomar analgésicos para el dolor del ácido láctico), aunque molesto cuando realizas tareas cotidianas, no puedes estirarte porque duele, al tener sexo podría describirlo como un “dolor orgásmico”, al levantar mi cuarto y agacharme, pum,  duele, pero vamos, el dolor ya es mi amigo porque lo conozco bien, y sé diferenciar entre un dolor propio post entrenamiento, de un dolor alarmante (de lesión) pues éste último es más agudo. Ahora sólo lamo mis heridas del campo de batalla tras haber molido mis músculos, nada grave.

Estoy cansado, si, pero muy decidido a seguir la proxima semana con más peso 🙂

 

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